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martes, 27 de agosto de 2013

APRENDER ITALIANO ENTRENANDO MARATON

 
 
Quería escribir acerca de correr con música. Es el típico post que escriben todos los blogueros alguna vez en su vida, en el que explican qué tipo de música escuchan, qué canciones les motivan, qué cacharro de última generación utilizan, etcétera. Ahí van varios ejemplos, Gonzalo en SosakuRunner, Pancho en Corriendo tan PanchoObjetivo 42 K de Manuel Robaina, o Fran en Superando Retos.
 
Definitivamente a mí no me gusta correr con música. Varios son los motivos, pero los principales son que no amo especialmente la música y que además soy un #runnerblandengue que reconoce que la música que más escucha son  baladas melódicas y los canta-autores, que no son muy recomendables para mantener un buen rítmo de carrera.
 
Generalmente cuando salgo a correr con el Ipod termino pensando en mis cosas y al final no recuerdo casi ninguna canción que sonó, es decir, mi cerebro cuando piensa ignora la música, como buen hombre, no puedo hacer dos cosas a la vez....:-).
 
Pero como a veces no tengo nada que pensar (soy un cabeza hueca, lo reconozco), los entrenos se me hacen largos y a veces aburridos. Así que, se me ocurrió que podría escuchar podcasts en inglés para practicar ese maldito idioma que no termino de controlar. Tras repensarlo, creí que sería más divertido intentar aprender un nuevo idioma aprovechando todo ese tiempo que dedicamos al entrenamiento. Así que me lancé al ITunes donde encontré cientos de podcasts que te prometen aprender italiano con su simple escucha. Ayer tuve mis primeras lecciones en 8 kilómetros de carrera contínua donde aprendí un "piccolo" de italiano.
 
Veremos a ver cómo funciona el experimento, lo iremos contando por aquí. CIAO.

martes, 20 de agosto de 2013

COMIENZA LA TEMPORADA


Agárrense que vienen curvas
 
No me acuerdo de la última vez que salí a correr. Casi no me acuerdo de la última carrera en la que participé el pasado mes de mayo. Pese a ello, mi cabeza ha estado casi siempre pensando en correr, y no he parado de leerles aunque mi ritmo de comentarios ha sido bastante bajo (perdónenme por ello).
 
Por mi profesión paso dos meses de mucho trabajo, Junio y Julio, donde prácticamente no puedo entrenar. Este año ha sido particularmente duro y llevo casi tres meses sin recorrer un sólo kilómetro.
 
Pero la época del ganduleo, las comilonas y las largas sesiones de sofá se acabaron. Hoy empiezo un plan de entrenamiento de 16 semanas para participar en el Maratón Internacional de Lanzarote, que se celebra el próximo mes de diciembre. La idea es bajar de las cuatro horas.
 
Dado el fracaso del anterior plan, paso de tres a cinco días de entrenamiento, con cargas de entre 55 y 75 kilómetros semanales. Pase lo que pase, la idea es ganar mucha resistencia para llegar entero al final del maratón y para coger forma de cara a mi gran objetivo del año 2014, la TRANSVULCANIA de la Isla de La Palma.
 
El camino será duro, lleno madrugones, lesiones, malagana, incumplimientos del plan...y un largo etcétera, pero acompañado de todos ustedes, será una nueva aventura inolvidable. Así que empecemos.

lunes, 20 de mayo de 2013

CRONICAS DE MACAN Y FUNDACIÓN DE PUERTOS DE LAS PALMAS 2013



El grupo de blogueros y amigos en el Puerto
 
Después de la Transgrancanaria he reducido mucho mis entrenamientos, en ocasiones he encadenado hasta dos semanas completas sin salir a correr. Tenía mucha ilusión por hacer una buena marca en Medio Maratón este año, acercándome lo más posible a 1:50:00, pero está claro que sin entrenar es imposible.
 
Por ello tenía programadas las medias de Gando y del Puerto. Ninguna de las dos ha salido perfecta, pero como siempre disfruté corriendo que es de lo que se trata.
 
En la carrera de la Macan, Ale y yo pactamos un ritmo medio de 5:30 minutos el kilómetro. El día parecía perfecto pues estaba fresco e incluso cayeron unas gotas de lluvia antes de la salida, que se retrasó una media hora. El trazado lo conocía, es demoledor, un continuo sube y baja que no deja mantener un ritmo constante. Eso hace que te obligues a dar un poco más en las subidas dando también un poquito más sin querer en las bajadas. Además está el viento que durante un largo tramo tienes de frente. Finalmente sucumbí en el kilómetro 15 ó 16 aproximadamente, terminando agónicamente por encima de las dos horas. Alejandro aguantó estoicamente el ritmo marcado e hizo su mejor marca personal en media maratón: qué máquina, ya no tengo forma de ganarle o sí?
 





Ya sufriendo

En esta prueba tuvimos la compañía de Cristina que se estrenaba en una carrera popular. Hay que felicitarla pues terminó sus siete kilómetros en unos dignos 38 minutos, para ser su primera experiencia no está nada mal. También contamos con mi prima Sofi, que por fin acaba una carrera en condiciones, como ésta no pasaba cerca de su casa no tuvo la tentación de abandonar….;-)
 





La promesa Cristina

Como siempre acabamos dándonos un chapuzón en la playa e hincándole el diente a una paella claramente mejorable, pero que supo muchísimo.
 





Lo de hincarle el diente en sentido literal

En el Puerto, Ale y yo cambiamos a una estrategia más agresiva, pactando un ritmo fijo de 5:15 minutos el kilómetro. A pesar de no haber entrenado absolutamente nada desde la Macan, sentíamos que si arriesgábamos desde el principio, podíamos acercarnos al objetivo que teníamos planteado. Internamente tenía la idea de hacerle de liebre unos 12 kilómetros y luego relajarme hasta la meta. Sin embargo me fui encontrando bastante bien, así que desde ese kilómetro 12 iba corriendo en negativo, decidiendo prorrogar el ritmo kilómetro a kilómetro. En el 14, Ale sucumbe,  reconozco que este hecho me dio unas fuerzas extras para tirar fuerte un par de kilómetros más y así por fin después de tanto tiempo volver a ganarle (sin rencor eh!!!). Ya en el 17-18 se me acabó la gasolina, dejándome ir hasta el final con ritmos de entre 6 y 7 minutos el kilómetro. Lo positivo es que he vuelto a conseguir bajar de las 2 horas.
 
Tenemos que felicitar también a Cristina que nos volvió a acompañar. Esta vez estuvo a punto de bajar de la hora en 10,5 km, me parece que tenemos corredora para rato, se le notaban las endorfinas al acabar.
 
Finalizada la carrera nos tomamos unas cañitas en el Centro Comercial, acompañados de amigos y blogueros, (Toñi, Silvia, Luisa, Aaron, Ale, Cristina, Fran, Gonzalo, Lobillo…) donde algunos se pusieron hasta arriba de montaditos y papas fritas.
 
La palabra Transvulcania sonó con mucha fuerza durante toda la velada, dichosa afición.

Pdta: Creo que es la primera vez que escribo una crónica antes que Gonzalo y Manuel Robaina. Lo flipo.

martes, 5 de marzo de 2013

CRONICA DE LA TRANSGRANCANARIA MARATÓN

Fueron 42 kilómetros de pura felicidad. Nunca olvidaré mi entrada en meta después de 6 horas y 37 minutos. A unos cien metros de terminar la aventura empecé a notar que me saltaban las lágrimas, no recuerdo haber vivido algo parecido nunca. Una vez en meta, una voluntaria de la organización me llevó a la zona de relax no pudiendo articular palabra de la emoción que tenía. Indescriptible. Aún hoy me emociono rememorando ese momento.
 
Lo que sigue es el relato de lo vivido el pasado sábado:
 
Por suerte y gracias a Ovidio (y su mujer), conseguimos que nos llevaran en coche al Garañón, lo que nos dio un plus de descanso en relación a los que subieron en la Guagua de la organización. La zona de salida nos recibió con frío y lluvia, presagiándose un comienzo de carrera complicado. Estaba preocupado por mis zapatillas que no son de montaña, aunque finalmente sólo sufrí un resbalón que me llenó de barro la mitad del cuerpo pero sin consecuencias de ningún tipo. Con los nervios típicos compartimos con varios corredores estos momentos pre-carrera en el que quieres que empiece todo cuanto antes.
 
Como casi siempre, nos colocamos en la cola del pelotón (Ale, Ovidio y yo), la estrategia era muy clara, teníamos que salir conservando todas las energías que pudiéramos. Habíamos hecho un entreno del tramo Garañón-Santidad donde acabamos extenuados y eso no podía pasar otra vez, necesitábamos reservar fuerzas para el tramo Santidad-Las Canteras.
 
Los primeros kilómetros transcurrieron muy tranquilos pues se hicieron varios tapones que nos obligaron a caminar en tramos en que debíamos correr. Esto me lo tomé bien porque sabía que quedaban muchos kilómetros y que habría tiempo para ir rápido más adelante. En estas primeras bajadas fui muy precavido por el tema de las zapatillas, por lo que quedé un poco retrasado. La sensación de correr entre la bruma, la lluvia y alguna ráfaga de viento fue entretenida por lo novedoso. Cuando menos me lo esperaba cambió el tiempo y pasado Tejeda nos encontramos con un día perfecto para correr. Aquí volví a encontrarme con Ovidio y Ale que hicieron una parada técnica para quitarse los chubasqueros. Se notaba que era el día bueno de Ovidio porque en seguida se nos volvió a adelantar y ya no lo vimos más en toda la carrera. Desde aquí quiero darle la enhorabuena, sé que ha entrenado duro para superar este reto.
 
Llegamos a Teror en más tiempo del previsto, pero con muy poco desgaste. Hicimos un avituallamiento quizá un poco largo. Cayó un bocadillo y medio de jamón y queso, algunas chocolatinas y un plátano. Me cambié de camisa y tiramos para el Pico de Osorio. Desde Teror hasta la acequia lo hicimos caminando. Nos acompañó un buen rato un chico que resultó ser lector del blog, del de Pancho, Gonzalo, Manuel….fue una grata sorpresa, un saludo desde aquí si me estás leyendo.
 
El siguiente tramo desde el Pico y hasta Santidad fue el que mejor me encontré. Trotaba feliz por el monte adelantando a muchos corredores. Incluso Ale me llegó a preguntar que si no me parecía raro que los únicos que corríamos fuéramos nosotros. En fin, que fue mi mejor momento, si bien ya notaba algo de cansancio, disfruté cada vez que podíamos trotar.
 
Y sin casi enterarnos llegó el Barranco de Tenoya. Lo teníamos claro, queríamos pasarlo cuanto antes por lo que nos pusimos a trotar entre piedras rolonas. Seguíamos adelantando a corredores, pero yo empecé a notar que ya no iba tan ligero, que estaba cansado y que las pulsaciones estaban un poco desbocadas. Así que sintiéndolo mucho, le dije a Ale que continuara él que yo ya me iba a echar a andar. Lo que no sabía era que sólo  quedaban 100 metros de barranco y que empezaban las pendientes hacia Tenoya. Si lo hubiese sabido, sé que hubiera aguantado y habría terminado junto a Ale, me habría hecho mucha ilusión.
 
Una vez sólo, me tomé las subidas con mucha calma, tenía decidido correr los últimos tres kilómetros ya que el año pasado no pude hacerlo en la Starter de lo mal que iba. Y así fue, me sentí fuerte y acabé la aventura con lágrimas de felicidad en los ojos.
 
Antes de acabar me gustaría felicitar a todos los que han participado en la Trans, es una carrera de valientes, entre ellos Ovidio V., Jordi E., Manuel R, Manuel A., Luisa P., Antonio N., José B. y en especial a Ale, compartimos muchos entrenos y a pesar de ser siempre los paquetillos de todas las carreras, le ponemos mucha ilusión.

martes, 19 de febrero de 2013

PREVIA DE LA TRANSGRANCANARIA MARATON 2013


Espectacular Roque Nublo
 
Tras la resaca del Maratón de Gran Canaria decidí enfrentarme a la TransGranCanaria en la modalidad de Maratón. Poco a poco voy cubriendo fases tanto en asfalto como en montaña, con la idea de convertirme en un corredor de largas distancias y sobre todo, como dice Sosaku, en un corredor resistente. Quizá me he precipitado algo, pero soy impaciente, no lo puedo evitar.
 
La verdad es que he preparado muy poco esta TransGranCanaria. Inicié unos entrenamientos que incluyen cuestas, elíptica y algo de gimnasio a sabiendas de que hiciera lo que hiciera no iba a ser mucho, pues la carrera está muy pegada al Maratón de Gran Canaria.
 
Por el camino corrí la XI Edición de la Media Maratón de montaña de Arucas. El año anterior había hecho los 10 kms y tenía ganas de dar la segunda vuelta. Noto que estoy mejor entrenado pues acabé sin demasiadas dificultades, si bien quedé entre los diez últimos. Vaya nivelazo hay en esta Isla. (O yo soy un auténtico tronco)
 
 
Con mi compañero de batallas
El sábado pasado nos fuimos Ale, Ovidio y yo a hacer el tramo El Garañón-Santidad. Disfruté de lo lindo, el paraje en este primer tramo es espectacular. Las sensaciones fueron buenas hasta el kilómetro 22, de ahí al 27 fue un auténtico calvario. Sufro mucho con las bajadas y acabé extenuado. La anécdota fue que en Santidad Alta encontramos el Bar de la Asociación de Vecinos, donde devoramos unas cuantas botellas de agua mientras los camareros, nada sorprendidos, nos decían que se nota la cercanía de la carrera porque es habitual que muchos corredores acaben en su Bar.
 
Les dejo algunas fotos al final del post.
 
Lo bueno es que tomé bastantes notas para estar mejor preparado el día de la carrera: me hidrataré mejor, me alimentaré constantemente y no forzaré ni en las subidas ni en las bajadas. Quiero terminar la carrera sin ningún tipo de objetivo en tiempo.
 
Hay un pequeño problema que me trae de cabeza, a ver qué opinan. Mis zapatillas de trail definitivamente me quedan pequeñas, por eso el año pasado acabé con las uñas hechas pizco. El entreno del sábado pasado lo hice con mis Adidas Supernova Glide 4, con las que me siento muy cómodo, sin que mis uñas sufran demasiado que digamos. El caso es que el terreno estaba bastante seco y el agarre fue perfecto ese día. Lo que no sé seguro es si estas zapas me servirán si llueve y nos encontramos con la montaña húmeda. Por otro lado comprarme unas playeras de trail ahora sin probarlas bien antes de la carrera me parece arriesgado. ¿Ustedes qué opinan?
 
 
 













 



miércoles, 30 de enero de 2013

CRONICA DE LA GRAN CANARIA MARATÓN 2013


El año pasado terminé la media maratón de Gran Canaria divirtiéndome, sin sufrir y bajando de las dos horas, todo un éxito para mí. Sin embargo aquella carrera no tuvo su crónica correspondiente, quizá porque no me costó conseguir el objetivo que me había marcado.

Este año las cosas han sido diferentes, sufrí lo indecible, tardé más de cinco horas en TERMINAR y, aunque el éxito lo califico de relativo, bien merece la siguiente crónica.

Allá por el mes de agosto decidí que correría la prueba grande, sabiendo que tenía que prepararme a conciencia y de que se trataba de un reto que se escribe con palabras MAYÚSCULAS. Mi primo Ale, no muy convencido por aquél entonces, decidió acompañarme de nuevo en esta dificil aventura.

Como han podido leer en mis anteriores posts, opté por realizar un plan de tres días a la semana, tratando de hacer algo de entrenamiento cruzado. Lo cierto es que dos ataques de gripe, dolor en la rodilla izquierda y las Navidades hicieron que el plan lo cumpliera en un 60% o quizá menos, desinflándome claramente en el último mes (del entrenamiento cruzado ni hablo porque no existió).

Estoy convencido de que empezar en Octubre a entrenar fue muy pronto, el camino se me hizo largo y no comprendí debidamente mis malas carreras en Telde y Vecindario. Todo ello me llevó a un estado de TODOMEDAIGUAL en el que dejé al azar de un buen o mal día el terminar la maratón de una manera digna.

Así que afronté el gran día con mucha tranquilidad pero con mucho miedo metido en el cuerpo. Tras la tradicional foto con la comunidad bloguera y no bloguera, es decir, mi familia runnera, nos dispusimos Ale y yo a colocarnos casi casi al final del pelotón. La idea era clara, mantener un ritmo de 6:15-6:20 durante el mayor tiempo posible. A ese ritmo fuimos muy cómodos toda la primera vuelta del recorrido en el que formamos un buen grupeto Ale (primera maratón), Paco (primera maratón) y Daniel (primer medio maratón). Disfrutamos muchísimo y los tres íbamos saludando a conocidos y desconocidos que nos fueron animando todo el rato.

 
Servidor, Paco y Ale

La segunda vuelta fue otra historia bien distinta. El viento provocó un sobre esfuerzo que pronto pagaría caro. Sobre el kilómetro 27 tras varios con ganas de hacer pis, tuve que parar en una palmera del Puerto. Ahí probé las mieles del descanso, del poder respirar tranquilamente y eso creo que psicológicamente me hundió. Cuando volví a correr nada volvió a ser lo mismo. Pese a que Paco y Ale me esperaron, me costó mucho alcanzarles y cuando lo hice les pedí que siguieran sin mí que necesitaba bajar el ritmo drásticamente. A partir de ese momento empezaron a surgir calambres musculares por partes de mis piernas que nunca había sentido acabando mis esperanzas de terminar el maratón corriendo.

Eso sí, decidí que fuera como fuera tenía que TERMINAR la carrera, fueron muchos meses pensando en ello que no podían ir al traste. No estaba cerca ni estaba seguro de poder acabar antes del cierre de meta, pero lo tenía que intentar. Hasta el final hice un corre/camina acabando el maratón en 5 horas y 18 minutos. Ahora pienso que aunque en un principio me hundí psicológicamente, luego fui muy duro de cabeza para hacer 15 kilómetros de corre/camina con tirones y dolor de rodilla.

Terminé el maratón, pero como se pueden imaginar, a pesar de lo feliz que me encuentro por ello, la cosa no quedará ahí. El año que viene estaremos de nuevo en la línea de salida intentando finalizar sin caminar ni un metro. Tendré que mejorar muchas cosas, entrenar más, bajar un poco de peso y sobre todo seguir disfrutando.
 
El año que viene más
No quiero terminar sin agradecer a cuantos me animaron antes, durante y después de este viaje maratoniano, en especial a Ale, a los bloggeros y a los lectores que siempre han estado ahí, sin ellos no habría llegado a mi destino.
 
De tertulia con los que me esperaron