·

·

miércoles, 30 de enero de 2013

CRONICA DE LA GRAN CANARIA MARATÓN 2013


El año pasado terminé la media maratón de Gran Canaria divirtiéndome, sin sufrir y bajando de las dos horas, todo un éxito para mí. Sin embargo aquella carrera no tuvo su crónica correspondiente, quizá porque no me costó conseguir el objetivo que me había marcado.

Este año las cosas han sido diferentes, sufrí lo indecible, tardé más de cinco horas en TERMINAR y, aunque el éxito lo califico de relativo, bien merece la siguiente crónica.

Allá por el mes de agosto decidí que correría la prueba grande, sabiendo que tenía que prepararme a conciencia y de que se trataba de un reto que se escribe con palabras MAYÚSCULAS. Mi primo Ale, no muy convencido por aquél entonces, decidió acompañarme de nuevo en esta dificil aventura.

Como han podido leer en mis anteriores posts, opté por realizar un plan de tres días a la semana, tratando de hacer algo de entrenamiento cruzado. Lo cierto es que dos ataques de gripe, dolor en la rodilla izquierda y las Navidades hicieron que el plan lo cumpliera en un 60% o quizá menos, desinflándome claramente en el último mes (del entrenamiento cruzado ni hablo porque no existió).

Estoy convencido de que empezar en Octubre a entrenar fue muy pronto, el camino se me hizo largo y no comprendí debidamente mis malas carreras en Telde y Vecindario. Todo ello me llevó a un estado de TODOMEDAIGUAL en el que dejé al azar de un buen o mal día el terminar la maratón de una manera digna.

Así que afronté el gran día con mucha tranquilidad pero con mucho miedo metido en el cuerpo. Tras la tradicional foto con la comunidad bloguera y no bloguera, es decir, mi familia runnera, nos dispusimos Ale y yo a colocarnos casi casi al final del pelotón. La idea era clara, mantener un ritmo de 6:15-6:20 durante el mayor tiempo posible. A ese ritmo fuimos muy cómodos toda la primera vuelta del recorrido en el que formamos un buen grupeto Ale (primera maratón), Paco (primera maratón) y Daniel (primer medio maratón). Disfrutamos muchísimo y los tres íbamos saludando a conocidos y desconocidos que nos fueron animando todo el rato.

 
Servidor, Paco y Ale

La segunda vuelta fue otra historia bien distinta. El viento provocó un sobre esfuerzo que pronto pagaría caro. Sobre el kilómetro 27 tras varios con ganas de hacer pis, tuve que parar en una palmera del Puerto. Ahí probé las mieles del descanso, del poder respirar tranquilamente y eso creo que psicológicamente me hundió. Cuando volví a correr nada volvió a ser lo mismo. Pese a que Paco y Ale me esperaron, me costó mucho alcanzarles y cuando lo hice les pedí que siguieran sin mí que necesitaba bajar el ritmo drásticamente. A partir de ese momento empezaron a surgir calambres musculares por partes de mis piernas que nunca había sentido acabando mis esperanzas de terminar el maratón corriendo.

Eso sí, decidí que fuera como fuera tenía que TERMINAR la carrera, fueron muchos meses pensando en ello que no podían ir al traste. No estaba cerca ni estaba seguro de poder acabar antes del cierre de meta, pero lo tenía que intentar. Hasta el final hice un corre/camina acabando el maratón en 5 horas y 18 minutos. Ahora pienso que aunque en un principio me hundí psicológicamente, luego fui muy duro de cabeza para hacer 15 kilómetros de corre/camina con tirones y dolor de rodilla.

Terminé el maratón, pero como se pueden imaginar, a pesar de lo feliz que me encuentro por ello, la cosa no quedará ahí. El año que viene estaremos de nuevo en la línea de salida intentando finalizar sin caminar ni un metro. Tendré que mejorar muchas cosas, entrenar más, bajar un poco de peso y sobre todo seguir disfrutando.
 
El año que viene más
No quiero terminar sin agradecer a cuantos me animaron antes, durante y después de este viaje maratoniano, en especial a Ale, a los bloggeros y a los lectores que siempre han estado ahí, sin ellos no habría llegado a mi destino.
 
De tertulia con los que me esperaron